Policía de cuarenta años consulta a un psiquiatra para hablar sobre su adicción a las pollas. No puede evitarlo. Cuando ve a un hombre guapo, necesita cuidar su polla y follar con él. Mientras comparte su problema con el especialista, le ruega al psiquiatra que le muestre su polla. El psy resiste al principio, pero ante la persistencia del policía, termina involucrándose con él en juegos eróticos intensos. Ambos hombres se van a masturbar, chupar y correrse como nunca antes. Hay adicciones más agradables que otras.