Policía de cuarenta años consulta a un psiquiatra para hablar sobre su adicción a las pollas. No puede evitarlo. Cuando ve a un hombre guapo, necesita cuidar su polla y follar con él. Mientras comparte su problema con el especialista, le ruega al psiquiatra que le muestre su polla. El psy resiste al principio, pero ante la persistencia del policía, termina involucrándose con él en juegos eróticos intensos. Ambos hombres se van a masturbar, chupar y correrse como nunca antes. Hay adicciones más agradables que otras.
Un trabajador de treinta años siente algo por su colega. Durante meses quiso hacer un movimiento pero no pudo encontrar el coraje. Una tarde, el tipo se sintió bastante cachondo y se ofreció a hacerse una paja. ¿Cómo podría negarse? Cuando vio la cosa masiva que colgaba entre sus piernas, supo que tenía que meterla en su agujero!