Ambos en la treintena, masculinos y con un enorme apetito sexual, se juntan por una buena razón: el amor a la polla. Llevan viéndose unos meses y cada vez que se encuentran ocurre algo muy caliente. Uno es pasivo, muy expresivo y gime fuerte cuando le follan. El otro se excita con los sonidos que hace y quiere follárselo aún más duro... ¡Una pareja perfecta!